viernes, 27 de junio de 2014
Todo listo para el XXIII Trofeo Ayuntamiento de San Vicente
Los ocho mejores de 82 jugadores competirán para disputar la final
La bolera Casa Cholo, en La Acebosa (San Vicente de la Barquera), ha recibido a lo largo del mes de junio a 82 jugadores de primer nivel, que compitieron para poder disputar el XXIII Trofeo de Bolos Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera.
Loa ocho mejores en las tiradas clasificatorias disputarán esta prestigiosa final, que cada año reúne la élite de los bolos, y que tendrá lugar el próximo 18 de julio, en la bolera El Parque de San Vicente, que fue inaugurada el 2 de mayo del año pasado.
El corte de las tiradas clasificatorias quedó finalmente en 132 bolos, al igual que sucedió en 2013. Los ocho mejores jugadores que disputarán la final son: 1º Óscar González (142 bolos); 2º Adrián Díaz (140 bolos); 3º Jesús Salmón (136 bolos); 4º Lolo Lavid (136 bolos); 5º Javier Platas (134 bolos); 6º Víctor González (133 bolos); 7º Pablo Fernández (132 bolos); 8º Isaac López (132 bolos).
La final será arbitrada por José María Fernández, Baldomero Gómez y Fernando Zubizarreta. Contará con los armadores Azucena Fernández, Álvaro Fernández, Manuel Blanco
Agustin Laguna
miércoles, 25 de junio de 2014
El hombre que escaló el vacío y huyó de la llamas
«El fuego avanzaba y el calor era insoportable», recordaba ayer al mediodía Marcelo, el joven brasileño que tuvo que abandonar su vivienda en llamas, en una situación desesperada.
Estaba en la cuarta planta de un edificio situado frente a la plaza del Cantón, en San Vicente de la Barquera.
Primero llegó el olor picante de la madera y la pintura chamuscada. Luego una nueve de humo por debajo de la puerta, después las llamas. No tuvo tiempo de pensar, en esos momentos su cerebro sólo buscó respirar, vivir.
Medio asfixiado abrió la ventana, su única salida. La madera explotaba y los gases lo ahogaban. No había tiempo para pensar. Había que salvar la vida a la desesperada. Fue un instinto básico el que le hizo sacar su cuerpo al vacío.
En la plaza decenas de personas miraban aterrados la escena. También medio ahogados, pero por la angustia de ver en directo el drama de la muerte. Las mujeres gritaron cuando Marcelo puso sus pies sobre el alfeizar, con el cuerpo pendiendo en el vacío, y las manos crispadas sobre el marco de la ventana.
Decenas de ojos fijos en sus manos, en sus pies, en los 20 metros de abismo urbano. Era una caída brutal, sobre un callejón estrecho, entre dos muros.
Pero el tiempo se detuvo allí, para seguir con otro guión, el guión de lo imposible. Y entonces Marcelo hizo lo único que se podía hacer: subir por la pared. Su bandera de Brasil se quemada en la ventana de al lado, por la que salía el fuego negro y rojo del incendio.
La plaza se quedó muda cuando se impulsó en el aire. En un segundo infinito sus manos se aferraron al alero del tejado, y después subió, se alzó sobre la muerte, con otro impulso imposible. Era ese otro guión improbable de la vida. Luego huyó por los tejados. Tiznado, casi desnudo, medio asfixiado.
Después, en la calle, alguien le prestó un polo, unas zapatillas y agua. Había hecho una proeza atlética. Era necesaria una fuerza sobrehumana para subir por aquella pared, para izar el cuerpo sobre el vacío, y escalar hasta el tejado. Pero no es deportista, ni se entrena en ningún gimnasio; simplemente cambió el guión probable del día.
Ahora, ya salvado, no recuerda el milagro, sino los detalles accesorios de la tragedia, en esa parestesia de después del shock. «Se me ha quemado la bandera», dice mirando con tristeza la ventana donde antes ondeaba.
Tendré que comprar otra bandera de Brasil», añade, mientras sigue mirando con ojos ausentes como arde su vivienda«
Agustin Laguna
martes, 24 de junio de 2014
Dos personas evacuadas de un incendio en la plaza del Cantón de San Vicente
Un vecino acorralado por el fuego escaló la fachada desde una ventana para escapar por el tejado
Un incendio afectó hoy a dos pisos de un inmueble situado en un edificio en la plaza del Cantón, en San Vicente de la Barquera. El fuego se inició hacia las 11 del mediodía y provocó graves daños en dos viviendas; además, ocasionó que dos residentes tuvieran que ser evacuados, debido a la intoxicación que les produjo la inhalación de humo.
Otras 14 personas tuvieron que ser desalojadas del edificio y el Ayuntamiento de San Vicente busca una solución para las personas que no podrán volver a sus viviendas.
Uno de los residentes en el edificio, un joven brasileño, al verse acorralado por el fuego y el humo, tuvo que huir por una ventana, escalando un tramo de la fachada hasta el tejado.
El fuego fue controlado por bomberos llegados del Parque de Valdáliga, a los que se sumaron bombas de Santander y Torrelavega. En el operativo participaron también agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local.
Agustin Laguna
Enlace: Foto San Vicente
lunes, 23 de junio de 2014
Concierto de la Coral
domingo, 22 de junio de 2014
La VII Feria Solidaria del Libro Usado lleva comida a Perú y Tailandia
Ayudan a un comedor para niños en Nuevo Chimbote y a una misión en Hanjai
La Asociación Cultural Mujeres de La Revilla Solidarias organizó la feria del libro usado, con la que colabora el Ayuntamiento de San Vicente.
Amparo Noriega es la responsable de esta feria, que cumple su séptima edición. Explica que los libros se recogen durante todo el año, y provienen de personas que quieren contribuir con esta feria solidaria, o de otras que hacen limpieza y los dejan en la asociación, en la biblioteca municipal o incluso en la Policía Municipal. «Se va corriendo la voz y son muchos los que cooperan esta iniciativa», afirma.
Un tercio del dinero recaudado en esta feria se envía al poblado de Nuevo Chimbote, en uno de los nueve distritos de la provincia de Santa, en Perú, donde se contribuye a la alimentación de 60 niños.
El párroco de La Revilla, Santiago Olmeda, envía todos los meses 1.000 euros a este poblado peruano, para educar y dar de comer a estos menores, que son seleccionados entre los más pobres, a razón de 50 céntimos por niño y día. El programa exige la condición de que aprueben todas las asignaturas. En esta iniciativa solidaria colaboran las parroquias de La Revilla, Lamadrid, Caviedes y El Tejo.
Las madres son las encargadas de comprar la comida y elaboran los guisos, a base de verduras, pollo y carne. Ellas han mejorado la apariencia del comedor, antes de cañizo, dotándolo de una estructura más sólida. La comida que sobra se vende en pucheros de 50 céntimos, ya que también funciona como un comedor público.
Otra parte se destina a imprevistos, en una partida denominada ‘últimas necesidades’ y la tercera parte a una misión en Hanjai [Corazón Valiente], una pequeña población de la provincia de Udon Thani, al norte de Tailandia.
Esta misión fue fundada por el sacerdote cántabro Vicente Gutiérrez, en una localidad ubicada en la selva, donde el sueldo medio es de es de 1.000 bath (25 euros) al mes y las necesidades materiales en esta localidad son muy altas.
Agustin Laguna
viernes, 20 de junio de 2014
Las madres fueron las protagonistas en la fiesta de clausura de ‘La hora del cuento’
La Biblioteca Municipal de San Vicente de la Barquera celebró, hoy jueves, la fiesta de clausura de ‘La hora del cuento’, un espacio cultural dedicado a los niños entre 3 y 8 años, que se ha llevado a cabo todos los últimos jueves de cada mes, a lo largo del presente curso.
Las madres fueron las protagonistas en esta fiesta de clausura, ya que leyeron los cuentos elegidos para las actividades de ‘Ocho bibliotecas y un bizcocho’. Mila eligió ‘Una casa a medida’, de Petr Horácek, que cuenta la historia de un ratoncito que no puede meter una manzana en su casa, porque no le cabe. Al final, después de varios intentos de cambiar de vivienda, se come una parte de la manzana y ya puede pasarla por la puerta.
Ana leyó ‘Los tres bandidos’, de Tomi Ungerer, un cuento que narra la historia de tres ladrones, muy malos, que se redimen y dedican los tesoros que han robado para proteger a los niños desvalidos.
Después, Diana optó un cuento de Lucia Scuderi, titulado ‘Dos ratones en la Luna’, que cuenta el viaje de los ratones al satélite terrestre.
Vicky hizo de lobo y de oveja, en ‘La ovejita que vino a cenar’, de Steve Smallman, con la pregunta obligada de la ovejita al lobo: «Si me quedo a cenar no me irás a comer…».
Por último, otra madre también llamada Ana, deleitó a los niños con la historia titulada ‘Chivos chivones’, de Olalla González, en la que tres chivos vecen a un ogro que se los quería comer.
La hora del cuento
Es una actividad en la que los niños disfrutan imaginando y viviendo las historias, que lee el cuentacuentos, y que tienen el objetivo de iniciar a los más pequeños en el interés por los libros y motivar su lectura.
El mecanismo de este espacio ―en el que los padres también se convierten en niños―, consiste en aprovechar la atracción que se siente en las edades tempranas por escuchar relatos contados por adultos.
Valores universales
La biblioteca municipal asume esta actividad familiar destinada a fomentar el gusto por la lectura, el interés por los cuentos y el desarrollo de la creatividad. Al mismo tiempo se pretende transmitir valores universales como la amistad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, así como el enfrentamiento a los propios miedos y el desarrollo de la fantasía infantil.
‘La hora del cuento’ quiere que los niños se adentren en el fascinante mundo de la literatura, que se diviertan y emocionen, a la vez que desarrollan el lenguaje, y aprenden a soñar e imaginar.
Samuel Sánchez de Movellán, el bibliotecario de San Vicente, es el responsable es esta actividad, en la que participan ocho bibliotecas, bajo el título ‘Ocho bibliotecas y un bizcocho’. La biblioteca barquereña ha participado cada mes, desde el mes de octubre al mes de mayo, con una actividad y un cuento diferente.
Agustin Laguna
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